

La mayoría de los deportistas, sobre
todo corredores y jugadores de fútbol, baloncesto..., sufren
lesiones en los dedos que se traducen en uñas negras. "Suelen producirse
al utilizar un calzado muy justo de talla o en caso de alguna patología del
dedo".
También aparecen por "traumatismos
de repetición de la uña con el borde distal del calzado, por
aceleraciones y desaceleraciones bruscas y por correr por terrenos con
bajadas muy pronunciadas". Esto hace que sea una lesión
muy frecuente en corredores y en jugadores de deportes de contacto.
Pero no sólo los deportistas sufren esta
lesión, sino que también es habitual en pacientes con "tratamientos
con anticoagulantes". Además, es frecuente en personas con
una morfología
del pie específica: "Aquellas personas que tienen un pie
egipcio, en el que el primer dedo es el más largo y, por tanto el que más
sufre, y los que tienen pie griego, es decir, en los que el segundo dedo del
pie es el más proclive a sufrir lesiones".
¿Qué son y cómo evolucionan?
Aunque pueden parecer lesiones muy
llamativas e incluso preocupantes, por su aspecto, las uñas
negras son "hematomas subungueales que se producen por microtraumatismos
repetidos, que generan un derrame contenido bajo la uña y, por eso, adopta un
color negruzco que va variando conforme se va reabsorbiendo". A medida que
va avanzando, va adoptando color amarronado hasta que, con el tiempo, se
reabsorbe por sí solo.
Sin embargo, a veces sucede que la
uña cae por despegamiento del lecho debido también a los
microtraumatismos y a que el hematoma dilata mucho la uña, lo que hace que se
desprenda.
Un buen corte, una buena zapatilla e hidratación
La prevención de
este tipo de lesiones es más o menos sencilla. El primer paso para ello es realizar
un buen corte de uñas.Éste debe ser recto y sin cortar en
exceso ni en defecto. Lo aconsejable siempre es cortarlas después de la ducha y
no hacerlo antes de siete días de una competencia deportiva.
Asimismo, hidratar la planta de los pies
con cremas emolientes y ante la existencia de durezas también es recomendable y
hacerlo con preparados que contengan urea. La hidratación es importante para
mantener la elasticidad de la piel y para no acumular durezas alrededor de las
uñas que las impidan crecer correctamente.
En cuanto al calzado, la recomendación más
importante, según expertos en el tema, es que se debería usar un número o
número y medio más que la talla habitual en las zapatillas deportivas, para dar
ese margen de seguridad en la parte delantera y evitar cualquier roce en las
uñas al correr.
Drenaje y otros cuidados
Si se ha producido esta lesión es
importante tratarla para que no vaya a un problema más grave y de peor
solución. Si el hematoma es importante, se debería
drenar la zona haciendo una incisión en el dorso lámina ungueal o uña para aliviar el dolor y
vaciar el hematoma que se ha formado y evitar la posible infección y pérdida
posterior de la uña.
En los hematomas pequeños y
que no se acompañen con molestias, no será necesario realizar drenaje, tan solo
será necesario realizar una desinfección con antisépticos como povidona
iodada o clorhexidina, una buena higiene y evitar la humedad para prevenir una
posterior sobreinfección.
En cualquier caso, siempre que aparezca cualquier
patología o lesión se deberá acudir al podólogo para que solucione el problema
y aconseja a todo corredor realizar una revisión para confirmar la salud óptima
de sus pies antes del sobreesfuerzo que exige el gesto deportivo de correr.
Dejar de correr ¿sí o no?
Ante este problema, muchos deportistas se
cuestionan si seguir corriendo o no con las uñas negras. Esto dependerá del tipo de hematoma. En los grandes y
dolorosos, una vez que son drenados, se atenúan y desaparece el dolor, sí se
podrá reiniciar la actividad.
En aquellas situaciones en las que el
hematoma, grande o pequeño, se haya sobreinfectado es importante parar de correr y
tratar la infección hasta la recuperación total.
En este proceso, también es importante
detectar la causa que lo ha provocado para evitarlo. Las causas pueden ir
desde un calzado
poco adecuado, hasta terrenos irregulares con importante desnivel, ambientes
con alta humedad y temperaturas elevadas.
Una recomendación por demás importante es usar medias sin costura y con refuerzo en la zona de los dedos de los
pies, usar un antiséptico después del deporte y mantener los pies muy, muy
secos.
Qué hacer frente a las ampollas
Otro de los problemas, aún más habitual que
las uñas negras, son las ampollas. La mayoría de los corredores, por no
decir todos, han sufrido ampollas en sus pies a lo largo de su carrera
deportiva. Se trata de una lesión leve pero muy frecuente y que presenta
dudas a la hora de su curación y tratamiento.
Una alternativa que muchos profesionales
coincides es que se deberían drenar pero siempre después de desinfectar la zona
con un antiséptico. En algo que coinciden todos es que no se aconseja retirar la piel de la ampolla. Esto es
importante porque evita, entre otras cosas, la infección de la zona.
Yo sugiero que las ampollas se curen con povidona iodada,
que ayuda a su secado, y no aconsejo poner apósitos adhesivos encima porque
al despegarlos pueden arrancar la ampolla y ser peor. Sólo en los casos extremos se deberían pinchar y drenar el líquido de la
ampolla. Este tratamiento se debe hacer siempre bajo las
medidas de asepsia y antisepsia adecuadas.
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