Nuestros pies, nuestros cimientos.

El dolor es una de las formas que el organismo posee para expresar un desequilibrio, una desarmonía, una pérdida del orden vital. Cuando una parte del organismo duele es porque hay un trastorno en el funcionamiento de ese organismo.

De entre todas las partes de nuestro cuerpo los pies reciben el peor trato. Nos acordamos de ellos cuando nos duele o molestan, pero el resto del tiempo les prestamos muy poca atención, a pesar de que los podólogos y los médicos recomiendan lo contrario.

No sólo porque son las extremidades sobre la que nos apoyamos durante todo el día y sin las cuales perderíamos el equilibrio, sino porque absorben y amortiguan el impacto que el cuerpo recibe del suelo al andar, a la vez que facilitan la adaptación al terreno.

Con cada paso, los pies soportan una presión superior al peso del propio cuerpo, que se multiplica cuando se realizan otro tipo de actividades, como correr o saltar. Además, se encargan de mantener erguidas las cargas estáticas, distribuyen las presiones y actúan de palanca en la propulsión una vez que el talón se despega del suelo para ponerse en marcha.

Por esta razón debemos prestarles mayor atención.

Por ejemplo una persona que toma una postura incorrecta (hombros caídos, la espalda inclinada hacia delante, la cabeza casi hundida en el pecho, etc.) no sólo causa una mala impresión sino hasta puede afectar su salud, ya que produce fatiga, dolores de cabeza crónicos y hasta desfigura el cuerpo. Esto, que en muchas ocasiones provocaría dolores de rodilla e incluso de espalda, puede estar provocado por una mala alineación de los pies.

Los pies son como los cimientos de un edificio, a simple vista pueden parecer correctos, alineados y funcionalmente perfectos, lleven el calzado que sea, con tacón y con punta, como sea, esto ocurre en la gente joven, pero con el paso del tiempo comienzan a resentirse la rodilla e incluso las lumbares por el organismo intenta corregir o alinear esas imperceptibles desórdenes del pie con pequeñas modificaciones estructurales con la rodilla o la espalda.

Exactamente igual ocurre con los edificios, se producen grietas en los muros de carga y los arquitectos lo llaman grietas de asentamiento.

En principio en el argot de la construcción se podría decir que es normal, pero en el ser humano a pesar de ser normal debemos intentar corregir esas pequeñas modificaciones, esas pequeñas grietas justo antes de que sucedan.

Nuestro día a día se apoya sobre nuestros pies, Nuestra vida se sostiene sobre nuestros pies. Es necesario que le dediquemos el tiempo, el cariño y el cuidado que ellos se merecen. Si queremos una vida sana, entonces ocupémonos de La Salud de Nuestros Pies.



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